¿Por qué es tan importante cumplir con la Ley de Prevención de Riesgos Laborales? Una de las pocas leyes con las que prácticamente toda la sociedad estuvo de acuerdo fue la lanzada en 1995. Nos referimos a la de Prevención de Riesgos Laborales. A día de hoy cumplir con ella es fundamental por todos los aspectos que detallaremos a continuación.

Puede salvar vidas

Desde que empezó a aplicarse hace más de dos décadas, las cifras de siniestralidad en entornos profesionales se han visto reducidas de forma considerable. Los accidentes no solo son menores, sino que adicionalmente en caso de producirse acarrean consecuencias de inferior nivel de gravedad.

La óptima implementación de la citada ley aumenta la seguridad de la compañía y mejora las condiciones en las que sus trabajadores desempeñan labores a diario. Todo ello se traduce en que se lleguen a salvar vidas en diversos ámbitos como el sanitario y el industrial.

Todo el organigrama se beneficia de ello

No solo los empleados llevan a cabo sus tareas en un entorno mucho más seguro gracias a las acciones preventivas adoptadas. Y es que la siniestralidad de carácter laboral también afecta de lleno a jefes y gerentes. Precisamente dichas cifras también fueron reduciéndose conforme más empresas iban implementando la nueva ley a finales del pasado milenio.

Más allá de accidentes de mayor o menor envergadura, a su vez nos referimos a problemas de salud derivados de unos hábitos perfectamente evitables que se interiorizan tras formarse en materia de prevención: posturas inadecuadas que lastran la circulación sanguínea, falta de higiene en una cadena de producción que repercute en el bienestar del susodicho, etcétera.

Multas de considerable cuantía

Debido a la escasez de liquidez por la que atraviesan regularmente muchas empresas, algunas de ellas no se muestran demasiado predispuestas a cumplir con la ley de Prevención de Riesgos Laborales. Sin embargo, todo cambia al comprobar las multas que podrían llegar a recibir.

Ciertamente las de carácter leve son más bien un simple aviso cuantificado en tan solo cuarenta euros. Pero si la inspección detecta una anomalía que podría repercutir en un aumento de la siniestralidad, la cifra ascendería a más de ochocientos mil euros.

Así pues, no es de extrañar que el nivel de concienciación sea máximo en relación a la necesidad de implementar las oportunas medidas. En caso de que el propietario de la empresa desconozca cómo hacerlo, existe la posibilidad de contratar un servicio externo que se encargue de asegurarse de que todo está conforme a la legislación vigente.

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