Cambiar de una asesoría a otra es un paso que impone mucho respeto y reservas tanto a autónomos como a empresas. Ambos son reticentes a dar este paso. Estas reservas son infundadas y no hay otra solución para atajar un servicio deficiente o que nos ha supuesto perjuicios por omisión de trámites, errores de procedimiento o simple incompetencia. A continuación te detallaremos por que no debes conformarte con un servicio ineficaz y las consecuencias de ello.

Cuando el trabajo de nuestro asesor es deficiente estamos expuestos a múltiples sanciones por parte de la administración (…liquidaciones fuera de plazo, recargos por mora, declaraciones defectuosas con la hacienda pública…) todo esto es exigido al autónomo/empresario debiendo litigar incluso para acreditar judicialmente la responsabilidad civil del antiguo asesor.

Con esto queremos decir que conformarnos con un trabajo no profesional, del que no estamos contentos, bien por incompetencia, bien por precio abusivo, es altamente pernicioso para ti y la necesidad de un cambio se torna imprescindible.

Errores en la gestión de tu asesor

Errores varios en la gestión contable/laboral/fiscal o la inaccesibilidad para contactar con nuestro asesor son muestras claras de un servicio deficiente.

El cambio de asesoría podemos realizarlo en el momento que queramos. Debemos cerciorarnos de que no existe una cláusula de preaviso con la antigua asesoría que nos obligue a permanecer por un tiempo predeterminado. Por otro lado recomendamos, sea cual sea la nueva asesoría, no disponga de una cláusula de “permanencia” más propio de un subterfugio de empresas de telefonía para evitar tu marcha. Lo recomendable es hacerlo una vez finalizado el año fiscal y presentados los cuatro trimestres. Algo así como empezar de cero. La asesoría antigua deberá remitir a la nueva asesoría toda la documentación existente en el plazo que hayan convenido. Especial importancia tiene toda la documentación relativa a los cuatro últimos años de trabajo puesto que es imprescindible su conservación para posibles inspecciones o auditorías. Asimismo la antigua asesoría habrá de renunciar a todas las autorizaciones otorgadas por la AEAT (certificados digitales varios…)

En definitiva nuestro consejo es desistir de intentar que un trabajo defectuoso mejore por sí solo. No tenemos ningún tipo de capacidad para obligar a encaminar a nuestro asesor a ser más competente. Tener que estar pendiente del trabajo de tu asesor por temor o desconfianza a su gestión es la antítesis de un asesor, que está para asesorarnos, trabajar con profesionalidad y quitarnos de encima todo el trabajo burocrático que en ocasiones puede ser tan tedioso y extenso que nos deja literalmente sin tiempo para atender a nuestro propio negocio.

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